¿Merece la pena recurrir multas?

La respuesta a esta pregunta es que depende. Son diversos los factores a tener en cuenta a la hora de decidir iniciar el tortuoso camino que supone en ocasiones recurrir una multa. En ocasiones es mejor pagar y olvidarse, y en otras recurrir, porque podemos evitar tener que pagarla. En cualquier caso es necesario estar bien informado para valorar qué hacer.

 

Por muy injusta que nos parezca una multa, es posible que no merezca la pena recurrirla por su escasa cuantía, o porque no tenemos pruebas frente a la presunción de veracidad de un agente. De la misma forma, sanciones en las que parece que “nos han pillado” y no hay nada que hacer, pueden ser recurridas con un final feliz. También influye significativamente que la sanción tenga o no el conocido “pago con reducción”.

multa

EJEMPLOS

Multa 1 – Multa por posesión de cannabis (o cualquier otra sustancia toxica, psicotrópica o estupefaciente)

Cuando los agentes de policía nos han pillado con marihuana o hachís encima, y finalmente nos llega la carta con la multa a casa, parece que no hay nada que hacer. Y en principio, desde el punto de vista jurídico, esto es cierto. La declaración de los policías tiene presunción de veracidad, y si dicen que esa sustancia estaba en nuestra posesión, vamos a tener muy difícil demostrar que eso no es cierto (aunque realmente no sea cierto). Esto por desgracia es así con prácticamente cualquier sanción (a excepción de aquellas que precisan obtener la prueba del hecho a través de máquinas, como radares o alcoholímetros). Sin embargo, existe una opción para evitar acabar pagando la multa.

En todas las sanciones en las que no existe el pronto pago con reducción, el procedimiento para recurrir una multa es básicamente el mismo. Existen 2 fases: la primera, que se realiza ante la misma Administración que nos impone la sanción; y la segunda, que es en un juzgado de lo contencioso-administrativo.

Que en la primera fase la Administración sea juez y parte al mismo tiempo, suele significar que aunque tengamos razón, es más que probable que no estimen nuestras alegaciones. De hecho, en las respuestas que nos envía la Administración no solemos apreciar que siquiera se hayan leído nuestras alegaciones. Suelen ser “corta y pega” de lo que hayan redactado para otras sanciones. Sin embargo, aunque parezca que esta primera fase no vale para nada, sirve para 2 cosas muy importantes.

La primera cosa para lo que nos es útil la primera fase, es para poder acceder a la segunda fase. Parece una tontería, pero agotar la vía administrativa previa es un requisito imprescindible para poder impugnar nuestra multa en un juzgado. Y en un juzgado, hay un juez, imparcial, bastante mejor formado e infinitamente mas independiente en sus decisiones que los funcionarios de la Administración de la primera fase. Y desde luego este juez es quien debemos confiar en ultima instancia para que nos dé la razón, si es que creemos que la tenemos, claro.

La segunda cosa para lo que nos sirve la primera fase, es para poder ganar la razón en un procedimiento en el que, inicialmente, no la tenemos. Me explico. En la primera fase,  aunque no nos vayan a hacer mucho caso, nosotros tenemos una serie de derechos  y podemos presentar alegaciones y proponer pruebas. Si en la tramitación de esta primera fase, la Administración comete algún fallo (como no cumplir los plazos, no notificarte debidamente o no tener en cuenta que presentaste alegaciones) entonces ya has ganado la “razón”. En el momento de la segunda fase, el juez apreciará que la Administración no lo hizo bien y te librarás de tener que pagar la sanción. Sin embargo si en la primera fase la Administración hace todo bien, podemos una vez terminado este primer momento, pagar la multa y olvidarnos de seguir recurriendo, si creemos que no tenemos argumentos de peso.

NOTA: Tened en cuenta que el ejemplo está redactado conforme a la regulación anterior al 1 de julio de 2015,  la regulación actual tiene una características distintas que nos harán comernos todavía más la cabeza para decidir que nos conviene más hacer.

 

Multa 2 – Multa de tráfico (en general)

En las multas de tráfico, a los infractores se les da la opción de reducir la cuantía de la sanción hasta un 50% si pagan dentro de un plazo que puede oscilar ente 15 y 20 días. Los multados normalmente piensan que una vez realizado el pago, se acaban las posibilidades de recurrir la sanción, lo que no es cierto. En realidad, al pagar con reducción simplemente renuncias a hacer alegaciones previas (primera fase), pero continúa abierta la vía contencioso-administrativa (segunda fase). De esta forma, si es una sanción en la que jurídicamente tenemos razón, podemos presentar un recurso (directamente en la segunda fase) con el que conseguir que nos devuelvan el importe de lo que ya hemos pagado. Sin embargo, si analizando el caso, no estamos seguros de que nuestros argumentos jurídicos puedan prosperar, lo más aconsejable es que  paguemos aprovechándonos de la reducción y nos olvidemos del tema. No compensa intentar librarnos haciendo alegaciones previas en la primera fase como expliqué antes, ya que con esto perdemos la opción de pagar con reducción.

Multa 3 – Multa por estacionar en una zona de limitación horaria sin el correspondiente ticket

Es posible que en muchas sanciones de este tipo no haya ninguna prueba que demuestre que realmente nuestro vehículo estaba estacionado indebidamente (ya que estas sanciones no nos las impone un policía, sino un trabajador de la ORA cuyo testimonio no tiene presunción de veracidad, con lo que para sancionarnos deben demostrar que somos culpables mediante una fotografía). O que el color con el que señalizan la zona de aparcamiento no sea azul y el ayuntamiento no lo haya reflejado en la ordenanza de tráfico correspondiente, o que por cualquier causa la Administración haya cometido un fallo por el que pueda recurrirse la multa. Sin embargo, la cuantía de estas sanciones suele ser tan reducida, que aunque jurídicamente tengamos razón, es posible que económicamente no nos salga a cuenta recurrir. Sobre todo teniendo en cuenta que pagando dentro del plazo podemos reducir todavía más el importe de la sanción, hasta un 50%.

 

Como podéis ver en estos ejemplos, depende de muchos factores el poder recurrir satisfactoriamente nuestra multa. Controlar todos los elementos que nos dirán si recurrir nuestra multa es viable, es algo complicado. En nuestro despacho online te lo facilitamos y te ofrecemos asesoramiento jurídico gratuito acerca de cualquier sanción administrativa para ayudarte a valorar qué hacer. Antes de resignarte, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

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